Escribe: Rocío Pereyra, candidata a diputada por Lima con el número 6 del partido Primero la Gente
El diagnóstico y la oportunidad
Moverse en la ciudad no debería generarnos miedo ni ser un acto de supervivencia. Sin embargo, hoy miles de familias viven atrapadas en un sistema de transporte desordenado, fragmentado e inseguro. La congestión crónica nos roba horas de vida cada día, encarece el costo de llegar al trabajo o al estudio, golpea la productividad de la ciudad y deteriora nuestra salud física y mental. A ello se suma un problema todavía más grave: un sistema que expone a peatones y ciclistas a 8 siniestros mortales diarios y más de 3 mil al año[1], y a los conductores a la informalidad laboral y, cada vez más, a la extorsión y la violencia criminal.
Nuestras ciudades necesitan dejar atrás los parches y empezar una reforma seria. No se trata de construir más obras pensadas para el auto particular. Se trata de reconocer que la movilidad es un derecho y de organizar la ciudad para que las personas puedan desplazarse de manera segura, asequible y con integración real entre distintos modos de transporte. Ese es, precisamente, el enfoque que recoge mi proyecto de Ley de Movilidad Urbana Sostenible: priorizar al peatón, al ciclista y al transporte público; ordenar competencias entre sectores y niveles de gobierno; integrar tarifas, rutas e infraestructura; y vincular el transporte con la planificación urbana, la seguridad vial, la accesibilidad universal y la sostenibilidad ambiental.
Sobre esa base, propongo seis medidas concretas para empezar a recuperar nuestras ciudades.
1. Implementar un sistema integrado de transporte público
La prioridad debe ser construir un verdadero sistema integrado de transporte en nuestras ciudades, con integración física, operativa y tarifaria. En Lima Metropolitana y Callao, debemos avanzar hacia la integración entre el Metro de Lima, el Metropolitano, y los corredores bus. Necesitamos acelerar la ejecución de las líneas de metro ya planificadas (acelerar la línea 2 y restituir la línea 3 para implementarla conjuntamente con la línea 4), ampliar el Metropolitano hacia el norte y el sur, y fortalecer los corredores bus para que el sistema trabaje como una sola red y no como servicios aislados.
Esta integración debe traducirse en estaciones de intercambio modal bien diseñadas, mayor frecuencia de viajes, mayor cobertura, reducción de los tiempos de viaje y una tarjeta única de pago que permita hacer transbordos sin castigar el bolsillo del ciudadano. Para ello, impulsaremos el desarrollo de Planes de Movilidad Urbana Sostenible en las ciudades, que sean medibles y con enfoque territorial. En las ciudades que ya tienen un Plan de Movilidad, fiscalizaremos su cumplimiento: estos deben implementarse de forma urgente, como en Lima y Callao, Arequipa y Trujillo.
También debemos dejar de venderle a la ciudad soluciones engañosas. Más bypasses, más pistas rápidas y más infraestructura pensada para el auto particular nunca resolverán el caos: solo atraerán más autos y más congestión. La salida real es darle prioridad al transporte masivo y a la movilidad cotidiana de las mayorías.
2. Establecer un esquema de subsidios al transporte público
Un transporte público de calidad no se sostiene únicamente con el pago directo del usuario. En las ciudades modernas en todo el mundo, el subsidio al transporte público permite reducir tarifas, ampliar cobertura, mejorar el servicio y hacer viable la integración. Hoy, las familias que menos recursos tienen son las que más pagan para movilizarse en la ciudad, y esto no es justo. Por eso propongo consolidar por ley un esquema de subsidio, aplicable a nivel nacional y con reglas claras.
Subsidio no significa despilfarro. Significa reconocer que el transporte es un servicio público esencial que genera beneficios colectivos: menos tráfico, menos contaminación, menos tiempo perdido. Es una inversión que permite que las ciudades ganen competitividad y sean más productivas. El subsidio reduce desigualdades y democratiza la forma como nos movilizamos en la ciudad.
3. Formalizar e integrar progresivamente el transporte informal
Hoy miles de ciudadanos dependen de unidades informales, de taxis colectivos o de mototaxis debido a la falta de transporte formal, sobre todo en zonas periféricas de la ciudad. La informalidad en el transporte no se resolverá con discursos punitivos sin alternativas reales.
Lo que corresponde es una estrategia de transición: identificar dónde estos servicios cumplen una función, establecer estándares mínimos, ordenar su operación, establecer incentivos para la renovación de la flota y la formalización empresarial, y así vincularlos progresivamente al sistema integrado como servicios de conexión territorial.
La meta debe ser pasar del caos al orden sin dejar a nadie atrás. Formalizar no es expulsar; es integrar con reglas claras, proteger al usuario y mejorar el ingreso y la dignidad de quienes hoy trabajan en la precariedad.
4. Ordenar y profesionalizar el servicio de taxi
El servicio de taxi requiere una reforma específica. Propongo actualizar el registro de taxis, simplificar y transparentar los procesos de autorización, establecer mecanismos de denuncia simple y crear estándares mínimos de calidad y seguridad para el usuario. Al mismo tiempo, establecer reglas más claras para las empresas de aplicativo de taxi. Un taxi formal debe ser sinónimo de confianza, identificación visible, trazabilidad del servicio y atención adecuada.
La formalización del taxi también debe estar acompañada de incentivos reales: acceso a capacitación y facilidades para la renovación vehicular. Ordenar el taxi no solo mejora el servicio, también reduce la competencia desleal, protege a quienes sí cumplen la norma y fortalece la seguridad ciudadana en uno de los servicios más usados por las familias.
5. Impulsar una agenda integral de seguridad vial y espacio público seguro
La movilidad sostenible también exige calles pensadas para cuidar la vida. Las pistas son el escenario donde anualmente ocurren 3 mil siniestros mortales con total impunidad. Esto equivale a 8 siniestros mortales diarios. Los niños y niñas son las víctimas silenciosas y más vulnerables: todos los meses el equivalente a un salón de clases de 30 niños y niñas[2] muere en las pistas, sin contar los lesionados y discapacitados. Esto debe acabar ya. Por eso propongo una agenda nacional de seguridad vial que combine prevención, fiscalización, rediseño urbano y responsabilidad institucional. Necesitamos veredas continuas y accesibles, vías vecinales seguras, cruces peatonales seguros, ciclovías útiles y conectadas, entornos escolares protegidos, mejor iluminación, semaforización inteligente, establecimiento de zonas 30km, y control efectivo de velocidades en zonas de alto riesgo.
Nuestro proyecto de Ley de Movilidad Urbana Sostenible coloca la accesibilidad universal, el enfoque de género, la protección de personas vulnerables y la seguridad vial en el centro de la política pública. Además, aterriza en obligaciones concretas para municipios, ATU, MTC, Policía de Tránsito y operadores. Propongo además impulsar un Observatorio de Movilidad Sostenible y Seguridad Vial con datos públicos y auditables para identificar puntos críticos, evaluar siniestros, medir tiempos de viaje y orientar decisiones basadas en evidencia. Lo que no se mide, no se corrige; y lo que no se corrige, termina costando vidas.
6. Recuperar la seguridad de usuarios y transportistas frente al crimen organizado
No habrá reforma del transporte si no derrotamos la extorsión, el sicariato y las redes criminales que hoy aterrorizan a transportistas y pasajeros. Miles de conductores trabajan bajo amenaza, pagan cupos o abandonan sus rutas por miedo. Eso no solo destruye empleos: también rompe la continuidad del servicio y profundiza el caos. Por eso, la política de movilidad debe ir de la mano con una política firme de seguridad ciudadana.
Como primera medida, Primero La Gente propone derogar las leyes pro crimen que obstaculizan la persecución del crimen organizado y por lo cual este Congreso, liderado por un pacto mafioso de partidos, es responsable. Asimismo, proponemos la desarticulación de organizaciones criminales que operan en el transporte mediante inteligencia policial, investigación financiera, coordinación entre la Policía, Fiscalía, ATU, municipalidades y empresas operadoras, y mecanismos de denuncia protegida para conductores y empresas. A ello debe sumarse el fortalecimiento de unidades de flagrancia en los penales y procesamiento y sanción rápida para quienes extorsionan, amenazan o atacan al transporte público.
Recuperar las ciudades para la gente
Salir de casa se ha convertido en un acto de supervivencia. Nos da miedo que nos roben por culpa de leyes que protegen al delincuente, y nos da miedo perder la vida en el caos del tráfico. Nos han robado la tranquilidad, pero no vamos a permitir que nos roben el futuro.
Necesitamos ciudades donde movilizarse no sea un privilegio, sino un derecho garantizado con seguridad y dignidad. Porque recuperar el transporte también es recuperar tiempo para la familia, oportunidades para trabajar y estudiar, y tranquilidad para vivir. Nuestras ciudades merecen un sistema de movilidad moderno, integrado y humano. Y nosotros merecemos representantes que entiendan que defender el transporte público, la seguridad vial y la seguridad ciudadana es defender la vida.
Soy Rocío Pereyra y no voy a retroceder en esta lucha. Este domingo 12 de abril, vota para recuperar nuestra ciudad. Marca el símbolo de Primero la Gente y escribe el 6. Contigo, ¡sí la hacemos!
[1] Ver: https://www.onsv.gob.pe/analitica/
[2] Ver: https://www.onsv.gob.pe/post/siniestralidad-vial-e-infraestructura-segura-en-entornos-escolares/
Rocío Pereyra. Bachillera en Ciencias Sociales por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Magíster en Administración Pública: Política Pública y Social por The London School of Economics and Political Science (Reino Unido). Experiencia laboral en los ministerios de Educación, Cultura y la Presidencia del Consejo de Ministros. Coordinadora de Proyectos en la Universidad Peruana Cayetano Heredia. (Revisa más sobre su hoja de vida en este enlace).
* NOTA EDITORIAL: Franja Libre es una sección implementada por Congrezoo.pe en el contexto de las elecciones generales 2026. Quienes publican aquí lo hacen por invitación directa, previa revisión de sus perfiles, trayectoria y compromiso con los valores democráticos.
No incluimos a candidatos de partidos con representación en el actual Congreso, por tratarse de grupos políticos que han participado en el desmantelamiento sistemático de las instituciones democráticas y en la aprobación de leyes en contra del sistema de justicia, la seguridad ciudadana o la educación, y además han promovido o aprobado normas a favor de ilícitos como el crimen organizado o la minería ilegal.
Correo de contacto: congrezoo.pe@gmail.com.